La mansedumbre, es fruto del Espíritu Santo

Por Felipe de Js. Colón

foto1Es uno de los doce frutos, que se concede a los que cultivan los siete dones del Espíritu Santo. Manso no significa “débil” de carácter. Una persona mansa no es alguien que nunca muestra enojo, sino alguien que nunca permite que su cólera salga de control. La mansedumbre es la virtud que modera la ira y sus efectos desordenados. Es una forma de templanza que evita todo movimiento desordenado de resentimientos por el comportamiento de otro. Modera, además los arrebatos de cólera que se levanta impetuosa para rechazar el mal de la ira que nos quiere dominar.

La persona que está llena de mansedumbre, es humilde y amable, apacible, exenta de altivez y vanidad.

Jesús cuando vio que el templo estaba lleno de mercaderes estalló de ira y volcó cuantas mesas pudo. El templo nunca puede ser lugar de venta y compra. Y dijo: “Mi casa es casa de oración, pero ustedes la han convertido en cuevas de ladrones y bandidos” (Mt.21, 12-13).

La mansedumbre no significa no tener emociones, implica estar a cargo de la emoción y canalizarla en la dirección y propósitos correctos.

Jesús dijo: “Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra” (Mt. 5,4). Quien estalla de ira ofende, provoca una herida, a veces difícil de curar. La segunda carta de Timoteo, nos viene a decir: “Corrija con mansedumbre a los adversarios, para que Dios les otorgue la conversión y les haga conocer plenamente la verdad” (2,25). Un siervo de Dios no ha de pelear acaloradamente, debe ser tolerante, mostrarse un buen maestro (cf. 2,26).

Cuando la persona ha cultivado este fruto del Espíritu Santo, ante una ofensa no reacciona irritado, ni con resentimientos, o con ánimo de venganza. Escucha, defiende tus derechos, perdona, y pon cada cosa en su lugar. Que el Espíritu que guió a Jesús, nos ayude a caminar, por los senderos del fruto de la mansedumbre.

 

 

Itinerario de Evangelización 2020

 

VALOR DEL AÑO:

Un pueblo discípulo misionero, que tiene una experiencia personal y comunitaria con Cristo, Palabra encarnada”

 

LEMA DEL AÑO:

“Con Jesús, Palabra encarnada, nuestra vida será transformada”

 

Lema del mes:

 “Reconocieron a Jesús al partir el pan” (Lc 24,31)

 

Valor del mes:

EUCARISTÍA

 

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