NO TENGAN MIEDO

liturgia2.jpgXII Domingo. Tiempo Ordinario

 

Color: VERDE

Domingo, 21 de junio de 2020

 

CITAS BÍBLICAS

-1ra Lect.: Jr 20, 10-13

-Sal 68

-2da lect.: Rom 5, 12-15

-Evan.: Mt 10, 26-33

 

Por P. Wilkin Castillo

Hoy Jesús en el evangelio de Mateo (10, 26-33) nos regala una frase que se ha convertido a lo largo de la historia en una frase lapidaria: “No tengan miedo.” Es una gran frase que se nos da como un mandato por parte de Jesús. Por mi parte, sin la intención de entrar en contradicción con el Maestro, me tomo la libertad de presentar un enfoque más subjetivo, aunque por este motivo no deja de ser muy real. Tener miedo es algo muy humano y, por lo tanto, es al mismo tiempo algo natural.

         Todos sentimos miedo en un determinado momento de nuestra vida y este estado tiene que aportar un elemento positivo a nuestra experiencia existencial. Me atrevo a decir que sentir miedo en la vida puede tener una doble relectura, es decir, según manejamos y aceptamos el miedo este puede ser de gran utilidad o por el contrario puede ser muy perjudicial para nosotros. Me apoyo en las palabras del profeta Jeremías cuando dice en la primera lectura: “Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo”. El profeta Jeremías en medio de su misión por un lado se sintió desolado, burlado y poco escuchado por los hombres y al mismo tiempo sintió confianza, fortaleza y la cercanía de parte de Dios.

En la segunda lectura de San Pablo a los Romanos, el hagiógrafo o escritor sagrado nos dice: “Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.” Aquí se da un proceso gradual y sucesivo, el pecado trae muerte, la muerte trae miedo y el miedo afecta el comportamiento humano. Experimentar miedo es darnos cuenta lo vulnerables que somos y la necesidad que tenemos cada día de la existencia de un ser Supremos y Todopoderoso llamado Dios. No experimentar miedo es creernos perfectos, no perfectibles y caer en el pecado de creer ser como Dios o aspirar a serlo.

“Si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud”. Si por el quebrantamiento y la infracción de uno llamado Adán todos nos hemos visto afectados por la muerte y el miedo; por la obediencia y la gracia de otro, llamado Jesús, se nos ha devuelto la vida, la esperanza y la paz.

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: "No tengan miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche díganlo en pleno día, y lo que escuchen al oído pregónenlo desde la azotea".

Hay un llamado a la honestidad y a la sinceridad de parte de Jesús a sus amigos. Es un llamado a la trasparencia y a la integridad que tanto bien nos hace en esta sociedad.

“Teman al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo”. Con esta actitud se nos quiere decir que el cuidado lo tenemos que tener en aquellos enemigos que tienen la capacidad de destruir alma y cuerpo y conociéndolos utilizar las herramientas idóneas y correctas para declararle la guerra y tomar el control.

“Por eso, no tengan miedo; no hay comparación entre ustedes y los gorriones”. El miedo del que Jesús nos habla es del miedo que engendra pánico y desorden existencial. Es bueno que nos hagamos conscientes que el ser humano es el gran tesoro de Dios y como tesoro incomparable es valorado por Dios.

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